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Ecos
Escuchá frases célebres de los recitales.
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Fecha: 26-05-2006
Autor: Sebastián Ramos
Medio: La Nacion |
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Recuperado de la enfermedad que lo obligó a suspender por primera vez un concierto en su carrera, dice que "durar es mejor que arder"
'El rock no puede ser una hamburguesa', dice Cerati Foto: Mariana Araujo
El tiempo y el espacio ahora también son tiranos en los periódicos. Por eso, aquí un puñado de frases fuera de contexto de lo más jugosas surgidas en una hora de charla con Gustavo Cerati. "Me he prendido fuego tantas veces que ahora para mí rock es durar más que arder"; "dicen que este disco se parece más a Soda Stereo, pero en realidad recuperé amores perdidos"; "Sadaic separa a la mayoría de las bandas"; "entre tanta música chatarra, mi disco es un lujo"; "los bateristas me explotan como en Spinal Tap"; "con Santaolalla no me hubiera ido bien"; "el desboque total ya no me lo banco"; "los artistas tienen que tener igual dosis de desparpajo y talento"; "todos estos grupos políticamente correctos de barrio lo único que quieren es ganar plata". Ahora sí, para quienes disfrutan del intento de intelectualización de la propia obra por parte de uno de los músicos populares argentinos más importantes de los últimos 20 años... aquí va el contexto.
Cerati presentará a mediados de junio su cuarto álbum solista, “Ahí vamos”, con nueva banda y tras sufrir una enfermedad que hizo que, por primera vez en toda su carrera, tuviera que suspender un concierto. Sentado confortablemente en un sillón del estudio Unísono, el ex Soda Stereo habló de todo, incluyendo las claves y secretos de lo que probablemente sea, hasta aquí, el mejor álbum con su nombre y apellido, las semejanzas y diferencias de las separaciones de dos grupos como Soda Stereo y los Redondos, los clichés del rock, la popularidad y su última obsesión: perdurar antes que arder. Ahí vamos.
–Antes de entrar a grabar tu cuarto disco solista, ya tenías pensado hacer un álbum guitarrero. ¿Cambiaste la forma en que venías componiendo?
–El método de composición con el que trabajé ha tenido que ver con una cuestión más grupal. Lo hice en “Siempre es hoy”, pero acá simplifiqué el proceso, fue más rápido. Quería que sea más conciso y que rondara determinado tipo de sonido. Me coloqué en un lugar más de director de orquesta y de composición, como lo hacía con Soda Stereo.
–En cierto sentido, entonces, lo grabaste con un concepto previo.
–Sí, pero no me costó encontrar ese concepto, fue bastante natural. La banda con la que venía tocando ya sonaba más rockera y yo tenía ganas de ir hacia ese lugar. Aunque “Ahí vamos” no se agota en decir que es un disco de rock. Quizá sí me planteé ciertos límites, prefiguraciones, como la de no incluir más de trece canciones. Por un lado porque, debo reconocer, soy un compositor un tanto intenso, y por otro, no soy tan prolífico como para hacer veinticinco canciones por año. Antes hacía ocho y el formato vinilo me lo permitía. O sea, no me hubiera ido bien con Santaolalla.
–En el álbum hay un tema que dice “que durar sea mejor que arder”, dando vuelta el axioma rockero que compuso Neil Young (“es mejor arder que consumirse lentamente”)...
–Venía plantéandome cuáles eran los axiomas del rock, ya que éste iba a ser un disco de rock, y apareció todo eso de arder, de durar, de la satisfacción y la insatisfacción con la que juega siempre el rock. Pensé que me había prendido fuego tantas veces, que ahora, para mí, rock es ver si puedo durar. En un punto fue una broma, un juego de palabras, pero también es evidente que hay como una energía media zarpada en hacer música así, que ya no soporto. Está claro que el desboque total ya no me lo banco, el cuerpo me dice: “Flaco, pará un poco”.
–Y la frase la escribiste antes de la enfermedad que te obligó a posponer los conciertos en Buenos Aires.
–Sí, porque ya venía con ese plan. Por suerte ya estoy bien, pero toda esa historia fue como un alerta, una señal para que cambie finalmente algunas cosas que tienen que ver con cómo manejo la ansiedad y con lo que hago con mi cuerpo.
Soda, los Redondos y Benito
A nueve años de la separación de Soda Stereo, Cerati dice que, por más que las experiencias sean intransferibles, existen puntos de contacto en todas las separaciones de los grupos de rock, situaciones paradigmáticas. “Más de uno te va a decir que Sadaic separa a la mayoría de las bandas. Y en un punto es así, la diferencia entre lo que gana uno y el otro termina extinguiendo esa llama supuestamente sagrada. Lo que es inútil es pretender que eso dure por siempre.”
–¿Les prestás atención a los movimientos que siguen artistas como Indio Solari o Skay que, como en el caso de Soda Stereo, separaron a los Redondos en un pico alto de popularidad?
–Yo observo, pero no estoy tan al tanto. Me imagino que al Indio le pasó lo mismo que a mí en el sentido de, durante los primeros años después de la separación, hacer fuerza por despegarme de mi ex grupo. A mí me llevó mucho tiempo grabar mi primer disco solo después de Soda, no quería salir corriendo y decir: “Esta es mi marca”. De todas formas, en el caso de los Redondos creo que se produjo una separación entre dos compositores y en Soda no pasó tal cosa. Eso quizás explica que yo siga en actividad y tanto Zeta como Charly estén haciendo otras cosas. Yo era el que componía en el grupo, es así. Ahora dicen que este disco se parece más a Soda Stereo, pero en realidad recuperé amores perdidos.
–¿Cómo ves la escena de rock local?
–No sé, estoy un poco perdido. Escucho cosas que están buenas, creo que Los Tipitos son buenos compositores y que Intoxicados representan un poco ese lado de la psicodelia del barrio. Porque hay mucho rock barrial pero poca psicodelia. Por otro lado, me parece que hay un agotamiento del jingle rockero, porque hay una ley del menor esfuerzo que lo único que hace es darle de comer chatarra a la gente. El rock no puede ser una hamburguesa. Pienso que todos estos grupos políticamente correctos de barrio lo único que quieren es ganar plata. Lo único que hacen es fruncir el ceño y salir en el video poniendo cara de malo, pero las canciones son una pavada hasta para un bebé. En ese panorama, mi disco es un lujo. Por suerte no es el panorama general y hay mucha gente muy talentosa proponiendo una búsqueda.
–Para grabar el disco utilizaste cuatro bateristas diferentes. ¿Por qué?
–Me explotaban, como en la película “Spinal Tap”. Tenía un detonador que apretaba cada tanto. Ja, ja. En realidad se fue dando así, aunque, fortuito o pensado, me pareció que le daba cierta movilidad a la cuestión rítmica más básica, ya que el resto venía en el mismo plan de guitarras.
–¿Y cómo fue la colaboración con tu hijo Benito, que escribió parte de la letra de “Adiós”?
–La verdad es que no sé cómo no lo hice antes, porque Benito desde los 4 años que viene haciendo sus canciones. Desde muy chiquito en las letras que escribía tenía ciertas cuestiones de profundidad que me dejaban tieso. Hay canciones de él que son para mi ex mujer y para mí, que tratan el tema de la separación, en el que se demuestra cuánta sabiduría puede haber en esa inocencia. Creo que ese desparpajo es la parte del arte que uno no debe perder. Los artistas tienen que tener igual dosis de desparpajo y de talento. Sos tan cararrota como talentoso; si te falta una de las dos, van a tardar en reconocerte. Eso de lanzarse, después de tantas trabas que uno se pone personalmente, observado en un niño, resulta un aprendizaje muy fuerte.
Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION
En vivo y ruidoso
* Cerati finalmente iniciará la gira presentación de su nuevo álbum, “Ahí vamos”, el 1º de junio, en México. Los conciertos en Buenos Aires serán, finalmente, el 16, 17, 18 y 30 del mes próximo y el 1º de julio, en el estadio Obras. “Este disco lo voy a tocar entero, pero también habrá un poco de cada uno de mis trabajos solistas y algunas canciones de Soda Stereo, porque si no, me matan”, asegura el cantante.
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