| “Mi carrera musical está dormida” |
Fecha: 10-09-2003
Autor: Matias Ball
Medio: Ciudad Internet |
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El ex bajista de Soda Stereo asegura que ya no quiere subirse al escenario, pero no abandona la música: lanzó su propio sello discográfico, Alerta Discos, con el que pretende imponer bandas nuevas.
Cuando Zeta Bosio dejó Soda Stereo, dio un golpe de timón importante a su vida. No más giras, no más shows, no más exposición pública. Pero eso no significa que haya dejado el rock and roll.
Poco a poco, Zeta fue transformándose en “la” persona para las nuevas bandas que querían mostrar su material. La colección de demos en estos años es varias veces centenaria. Pasó por Sony Music, en donde intentó hacer lugar para los
nuevos artistas, y ahora se lanzó por cuenta propia con Alerta Discos, su propio sello discográfico.
En esta entrevista nos cuenta sobre las particularidades de su nuevo proyecto y, además, traza un panorama sobre la escena actual del rock argentino.
- Tenés un nuevo proyecto, Alerta Discos...
- Sí, empezamos el año pasado. Les estamos dando los últimos toques al estudio. Los primeros seis meses fueron para instalarlo. Además está el sello, que también está funcionando ya a pleno.
- Estuviste un tiempo trabajando en Sony ¿Qué pasó con eso?
- Fue como una escuela para mí. Fue muy piola haber visto, desde adentro, las particularidades de las compañías. Pero el proyecto no pudo ser llevado a cabo. La situación de gran estancamiento que había en el 2000 hizo que no se pudiera hacer mucho. Hicimos sólo un compilado. Pero yo tenía un plan a cuatro o cinco años de instalar un par de artistas nuevos, que yo veía que estaban faltando. Hoy en día, a una banda le lleva como diez años establecerse. Y en el camino quedan miles de proyectos. Es muy difícil mantenerse tanto tiempo. Y entre los 20 y los 30 años pasan tantas cosas, que si no se te dieron un par a favor, sonaste. Me parecía que era una injusticia, porque el nivel de actividad seguía siendo bueno. Las bandas seguían teniendo ganas, a los pibes ya los ves en el colegio. Y hay salas de ensayo y equipamiento que facilitan las cosas. Yo llevé adelante mi proyecto cuando ni había guitarras ni equipos. Para ensayar, desarmabas un living, armabas la sala, y después tenías que volver a armar el living.
- Más allá del talento particular de cada banda, ¿por qué creés que era más fácil arrancar en aquella época?
- La pasión es la misma. Ahora está la infraestructura y podés llegar a grabar un disco mucho más fácil. El problema es qué hacés después. Antes había menos posibilidades de grabar, pero una vez que lo hacías, ya tenías un pie adentro. Era más fácil la cosa. Ahora hay mucha gente que cree que con grabar el disco, ya está. En los tres años post-separación de Soda, yo recibía montones de demos en mi casa, de gente que se dedicaba a full, o personas que entre semana eran abogados o contadores y que, el
fin de semana, se juntaba a tocar y grabar. Y yo pensaba, ¿y qué hacemos con todo esto? Proyecto Under fue un primer intento. Me parece que fue algo piola. Para mí fue muy útil, porque fue parte del aprendizaje. Y, ahora, con Alerta Discos siento que tengo una herramienta mucho más fuerte. Hace tres meses que dejé Proyecto Under, que sigue aunque yo no esté participando. Principalmente porque estoy a full con esto. La idea es ver si podemos salir adelante con estas bandas por toda Latinoamérica.
- ¿Alerta Records es estudio y sello al mismo tiempo?
- Sí. Tenemos el estudio, que se llama El Espacio, que en su base es el que teníamos con Soda, que se llamaba Supersónico. Y el sello ya tiene dos artistas sonando, que son Oisin y Charlie 3, pero que tiene más en carpeta. Antes de fin de año hay tres lanzamientos más, más un disco electrónico con KSK Records. Ellos también empiezan con un sello nuevo, y hacemos una especie de unión, con una docena de artistas de la escena electrónica, que son los protagonistas de las discos. También va a salir el compilado del concurso El Nacional, y el disco del ganador, qué aún no se sabe quién es.
- ¿Qué podés decirme de las bandas que ya editaste?
- Vamos por orden. Charlie 3 es la primera banda que lanzamos, el número uno de la escudería. Antes se llamaban Charlie Brown, que aparecían en el compilado que hicimos en Sony. Ahí cantaron por primera vez en español, porque antes lo hacían en inglés. Hicieron esta transformación a Charlie 3, un cambio básicamente de actitud, de encarar las letras y la temática tratando de ser referentes de un segmento y una generación de chicos que no tiene referentes locales. El skate-rock, los chicos que consumen Blink 182, no tienen hoy en día un referente local. Está El Otro Yo, y alguna otra cosa, pero no hay mucho. Yo vi que faltaba algo por ese lado, y ellos venían trabajando
muy bien, así que me encantó y los produje. El disco lo grabamos en una casa, porque el estudio se atrasó ya que me agarró justo el corralito. El primer corte, que se llama “Aquí mañana”, es cortina del programa “Gravedad Cero” en ESPN, de deportes extremos. Y el video los está haciendo un grupo de que se llama Fase, que hacen intervenciones callejeras y graffitis, que son diseñadores que trabajan mucho con arte digital.
Oisin es la segunda banda. Tiene la particularidad de que son cinco compañeros de colegio de toda la vida, y ahí armaron la banda. Yo los conocí hace tres años, cuando estaban en el último año de la secundaria. Ahora cumplen 21. Me había llegado el demo a Sony, los hice participar en Gen 00, siendo muy chiquitos. Les puse un coach para que fuera a los ensayos, porque los vi con mucha actitud, pero tenían que aprender el ABC. Tratamos de quemar etapas más rápido, para ver si podemos romper con eso de que una banda tiene estar diez años para que sea conocida. Por eso me la castigan un poco, porque de eso también se aprende. Tienen dos chicas que cantan, lo cual parece que está a tono con los tiempos, por eso de T.A.t.u., aunque esto no tiene nada que ver. De hecho son las que tienen las ideas básicas de los temas y las letras. Y un trío de chicos, que hacen una base muy poderosa, en la onda nü-metal. Y las chicas son más pop, así que la mezcla es interesante. Con ellos hicimos un disco corto, de sólo 7 canciones, pero preferimos no grabar relleno. Después de todo, son una banda muy joven, y cuando me fijé, “Signos” de Soda tenía 8 temas. También tiene una onda gótica medio de los ‘80s, que parece que están volviendo.
Además, está Los Sueños de Anderson, con un disco de música electrónica que se llama “Buenos Aires trip”.
Oisin
- También tenés a Bristol en el sello.
- Tienen muy buenos temas. Estamos terminando el disco, que sale antes de fin de año. Pero son proyectos independientes, que muchas veces no tienen la fuerza como para meterse en los medios. Los medios están muy orientados al exitismo y, comercialmente, hacia la pauta. Si apoyan, apoyan algo que tiene éxito. Ya no hay programadores que tratan de imponer un tema a las 12 de la noche. No hay lugar para eso. No hay nadie que se la juegue en sembrar, en apoyar a un artista. Por eso los sellos pequeños estamos cumpliendo el rol de las discográficas del rock de los ‘70s, que lo hacían casi artesanalmente, convencidos de que valía la pena, a espaldas de los medios.
- Pero los medios son imprescindibles, en definitiva.
- Si, pero hay que ir a los golpes. Algunos tienen un espacio, pero está bien diferenciado, como si fueran los leprosos. Nadie los muestra como si fueran algo que vale la pena, sino más bien como una curiosidad. Cuando viajo a Londres, la Melody Maker o la NME te venden las bandas nuevas como si fueran la nueva maravilla. Por supuesto que exageran, pero así logran que la escena se vaya renovando. Me acuerdo que hace años fui a ver a Suede, que tenían 20 años, y los vendían como la gran cosa. Y resulta que acoplaban, tenían problemas de sonido, estaban mal ensayados, los mismos problemas de las bandas de acá. Pero les vieron la pasta, y los promocionaron. Eso es lo que falta en Argentina. Lo que no hay es mucho espacio para la juventud. En los ’80, el “Sí” de Clarín estaba copado por pibes, que escuchaban y apostaban a esas cosas nuevas. Ahora, esos mismos pibes, que ya no lo son, siguen ahí, y es lógico, pero falta la nueva generación. En todas las áreas, no sólo en los diarios. Así como en los ‘80s la juventud había copado espacios de poder, eso se volvió a perder. Todo es muy conservador ahora.
- El diagnóstico es ese, pero ¿por qué creés que pasa? ¿Porque falta materia prima?
- Justamente eso es lo que no falta. Lo que falta es presupuesto y orientación. Hay que mentalizar a una banda para cuando se sube a un escenario. Pero supongo que los medios apuntan a su propia necesidad.
- Pero eso implica una falta de visión en los medios, porque aunque sea por su propia supervivencia, tendrían que apostar un poco más al futuro.
- El único que se sale de la regla es MTV, que cada vez da más espacio. Tiene toda la noche un espacio clásico para las bandas nuevas, y también lo hacen en horario central. Lo que pasa es que son de la vieja escuela. Primero que le dan bolilla a la gente, y segundo, todavía existe la figura del programador, con cierta independencia, que también induce un poco a la gente. Es como el tipo de la disquería que te pasaba los temas. El programador es como una especie de vendedor. Eso ya casi no existe. La estructura misma de las compañías es más una cosa corporativa anónima. No hay nadie que pueda tomar una decisión de peso que pueda cambiar las cosas, y todas las decisiones están “pre-seteadas”. Eso pasaba en Sony. Hay decisiones corporativas que son supremas, no tenés a quién apelar. Esas compañías, que en los ‘60s armaron la industria y desarrollaron la tecnología, en los ‘70s y ‘80s vendieron las compañías a empresas más grandes, que tomaron decisiones de marketing, con lo que se perdió la relación con el artista. El artista pasó a ser una cosa molesta. Antes se interactuaba más, ahora se imponen las cosas.
- ¿Cómo lidiás con ese rol nuevo? Vos sos músico, pero ahora son manager, productor y dueño de una discográfica. En suma, pasaste a ser el malo de la película.
- Es difícil. Yo lo hago desde un lugar romántico, porque me di cuenta de que de adentro de una compañía no lo podía hacer. La idea es colaborar y protagonizar desde este lado, con mi experiencia. Es tratar de hacer algo más grande, que si me jugara yo a tratar de hacer una banda mía. Hoy por hoy, eso ya no me ofrece mucha motivación. En el tiempo que me tomé después de Soda descarté un par de propuestas para salir de gira, porque realmente me estaba mentalizando en
Charlie 3
que no quería estar condenado a salir de gira. Y pensé que tenía que buscar otra cosa y, lentamente, me fui orientando hacia acá. Primero, porque tengo laburo de estudio de lo más variado: música electrónica, nü-metal, punk, cosas que me hacen disfrutar y crecer mucho. Aunque mi carrera musical está dormida, por el momento, todo esto me enriquece mucho.
- Eventualmente, un disco tuyo saldría por Alerta Discos.
- Si yo tuviera un material que me explota en las manos, cosa que puede pasar en cualquier momento, la primera y mejor compañía que tengo es la mía. Esta misma teoría la planteé en el seno de Soda durante la última renovación de contrato. Yo creía que era el momento de armar un sello propio, tanto para promocionar a nosotros como a otras bandas nuevas. Era algo que me estaba dando vueltas desde hacía un tiempo, descubrir cómo se hace un disco, desde el principio hasta el final. Hoy ya tengo ese conocimiento, y lo estoy poniendo en práctica.
- En aquella época, ustedes apadrinaron bandas que son las que hoy están teniendo éxito, como Babasónicos, que son la última generación que llegó a ser popular.
- Sí, y hoy tienen más de treinta años. Yo diría que la última banda que cerró la puerta es Catupecu Machu, que son del ’92 o ’94. Estaba viendo la cartelera del festival este que se va a hacer en River y no hay ningún grupo importante que haya salido en los últimos nueve años. Ese es el bache que tenemos que cubrir. Para nosotros, como sello independiente, es buenísimo. Está todo el campo por arar.
- Todas las bandas que aparecieron en aquel momento, tanto Soda, Virus y Sumo en los ‘80s, como Babasónicos, Bersuit o Catupecu en los ‘90s, aparecieron con géneros nuevos ¿Pasa eso ahora?
- Todavía no. El under está muy agarrado a fórmulas que les dan seguridad. Cuesta encontrar banda que tengan vuelo propio. Hay, pero son difíciles de descubrir. Esa es la tarea.
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