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| Cerati, como un rey vengador |
Fecha: 28-03-2003
Autor: Víctor Pombinho
Medio: Terra |
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El ex líder de Soda Stereo presentó su último disco, Siempre es hoy, en clave rockera. El Luna Park estuvo repleto y su nueva banda sonó compacta. Cerati tuvo como invitados a Charly García, Domingo Cura y Deborah de Corral
No venía bien el año para Gustavo Cerati. Por un lado, su último disco, Siempre es hoy, recibió algunas críticas negativas de la prensa especializada. Incluso, se dijo que el ex líder de Soda había perdido su inspiración y empezaba a repetir fórmulas.
Luego, Gustavo decidió concurrir a la entrega de los premios Gardel, de donde se fue con las manos vacías, al perder en las cuatro categorías en las que estaba nominado. Sólo se quedó para ver festejar a los chicos de Mambrú delante de sus narices.
Por eso, el estupendo show que brindó el viernes ante un Luna Park colmado fue como una suerte de revancha y revalidación de títulos.
Siempre es hoy es un disco que a primera escuchada suena inferior a los dos anteriores álbumes solistas de Cerati. Más que nada, parece un poco largo, como si sobraran un par de canciones.
Pero en vivo se redime completamente. Grabado con espíritu de banda, Siempre es hoy es mucho más “tocable” en escena que Amor amarillo -grabado prácticamente en soledad- y Bocanada -con arreglos cercanos al barroquismo.
En el show, Cerati decidió volver más “rockeras” las canciones de Siempre es hoy, lo que hizo todo mucho más intenso. Incluso Cosas imposibles, el tema más bailable del disco, tuvo una versión rocker que sorprendió al público.
Gustavo arrancó su presentación parado como un boxeador, con el pie izquierdo adelantado y lanzando manotazos al aire. Los temas iniciales, Amo dejarte así, No te creo y Artefacto, sonaron potentes, con la guitarra de Cerati en primer plano y la banda a pleno. Sobre todo en No te creo, el ex líder de Soda parecía desafiante, casi combativo.
El primer segmento tuvo su cierre con El rito, ese temazo de Signos que suena tan bien en vivo y que fue despedido por la gente con el clásico "olé, olé, olé, Sodá, Sodá".
El repaso de los años de Soda Stereo llegó con sorpresas. Cerati hizo temas que no suele tocar desde la separación del grupo, como Secuencia inicial (canción que abre Dynamo) y Danza rota (del oscuro Nada personal). También sonó una robótica versión de Sobredosis de TV, con mención incluida a "la porquería que se ve por CNN".
Gustavo repasó además sus discos anteriores como solista. De Amor amarillo tocó Te llevo para que me lleves, y de Bocanada, Engaña y Puente. El cierre del recital fue con Colores santos, tema final del disco del mismo nombre, grabado en sociedad con Daniel Melero.
En un show que no tuvo altibajos, el pico de emoción lo pusieron las visitas del folklorista Domingo Cura, que tocó en Sulky (raro pariente de Cuando pase el temblor y Raíz) y Charly García, que se lució tocando teclados en Sudestada y se llevó una tremenda ovación. La otra invitada fue Deborah de Corral (novia de Cerati), quien cantó en la muy electrónica y bailable versión de Casa.
Párrafo aparte merece la esmerada puesta en escena, con luces cálidas y un video para cada canción, en clave tecno-pop. El sonido también fue excelente, y permitió escuchar perfectamente al cantante y su banda (Fernando Nalé en bajo, Pedro Moscuzza en batería, Leandro Fresco en samplers y teclados, Flavio Etcheto en samplers, guitarra y trompeta, Loló Gasparini en coros y DJ Zuker).
Vestido igual que en los afiches de promoción, Cerati fue al Luna Park y dio pelea. Puede quedarse tranquilo, la corona del pop nacional sigue en su poder
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