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Nuestra Historia
De donde viene ImagenAnimal.com?
   Juegos de seducción en el Orfeo
Fecha: 17-03-2007
Autor: Patricia Cravero
Medio: La Voz del Interior






Cerati brilló anoche en Córdoba ante más de cinco mil personas. Cantó durante más de dos horas.

Pedía un lugar con parlantes, romper las reglas y volar con la sonoridad. Y obtuvo lo que buscaba. Gustavo Cerati subió anoche al escenario del Orfeo para hacer escuchar las canciones de Ahí vamos, su último disco, ese que lo devolvió a su faceta más rockera.

La cita con el ex Soda Stereo comenzó a las 21.40, cuando todavía seguía llegando gente a las arenas del Orfeo. Apenas se abrió el cortinado, la banda que acompaña a Cerati en esta etapa de decibeles aumentados, comenzó a blandir los primeros acordes de la noche. Enseguida apareció él, todo vestido de negro y pidiendo "algo dulce nena". Lo que sonaba era Artefacto, de su disco Siempre es hoy.

El show. Con una imponente puesta de luces en coordinación exacta con las melodías, Cerati comenzó la noche bien arriba, desplegando las canciones más rockeras de su última etapa. De esa manera, sonaron La excepción, Bomba de tiempo y Caravana.

Pero la noche recién comenzaba. Acompañado de un inspiradísimo Richard Coleman, compañero de las épocas de Fricción, Cerati también hizo lugar para los temas de Soda. Así, las más de cinco mil personas que acudieron al Orfeo estallaron en coros y gritos de la mano de Juegos de Seducción. Fueron los aplausos más sostenidos de la noche, seguidos del clásico pedido de "que vuelva Soda". ¿Será este el año del regreso? Sobre eso Cerati no dio pistas, pero enseguida prometió "un tema menos conocido" y puso a sonar Nuestra fe, del experimental Dynamo.

El recuerdo. La noche ya estaba encendida, y la dosis de canciones de su pasado en Soda recién cerraría con la intimista Té para tres, y una eufórica versión de Prófugos. La generación que vibró con él en los ochenta, agradecida.

Más tarde, Cerati recordó que en su último show en Buenos Aires, donde más de 200 mil personas vibraron con sus canciones, Luis Alberto Spinetta subió al escenario para compartir melodías. "Esta noche él no está, pero trataremos de hacerlo bien", dijo, y enseguida comenzó a sonar Bajan, el clásico del Flaco de la época de Artaud.

Casi dos horas de show, y con la euforia todavía en la piel, Cerati se despachó con Crimen, Paseo Inmoral, Cosas imposibles, Puente, y el final, en manos de Jugo de luna, mientras las luces bañaban el escenario con un celeste intenso. Las luces se apagaron a la medianoche, pero la gente en el Orfeo todavía seguía brillando en el eco de las melodías, suspendidos por la sonoridad.
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