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Stereoteca
Gran colección de revistas en PDF de todos los años.
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Fecha: 08-01-1998
Autor: Padovani/León
Medio: La Nacion |
 Artículo sin Foto
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¿Cómo vive un ex Soda Stereo? ¿Qué dimensión tienen ahora sus proyectos musicales y extramusicales? Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti hablaron con Via Libre sobre lo que quedó después de quince años de convivencia en el trío que, desde el pop fresco y espontáneo, llegó al rock, y le cambió la cara y el contenido a la música joven que se hace en el continente de habla hispana
Mientras las reuniones y regresos están a la orden del día, Soda Stereo decide un último movimiento. Un adiós que, si bien se avizoraba desde hace tiempo, parecía difícil de concretar, sobre todo en el mundillo del negocio musical, donde todo va bien mientras se vendan discos, no importa qué costos personales deban pagar los músicos.
Irónicamente, Soda ofreció "El último concierto" cuando el sonido era el más rockero de todas las etapas de la banda. La banda pop por excelencia, no sólo de nuestro país sino de América latina, donde sobran los ejemplos de imitadores y/o seguidores de ese camino abierto en los albores de los ochenta, cuando se veía venir la democracia y bandas como Virus, Los Twist, Sumo o Los Abuelos de la Nada salieron a decir que el rock también podía divertir, que era tiempo de despertar de la represión y disfrutar.
Y si bien Soda llamó la atención desde sus orígenes con aspecto new wave, encontró una fuerte resistencia entre el público rockero. ¿Por qué? Sobre todo, eran demasiado modernos y "livianos", y recién con el tercer álbum, "Signos", la banda iba a ser tomada definitivamente en serio.
No era para menos: no sólo habían conquistado el mercado local, sino que ese crecimiento era proporcional en varios países del continente. En algunos, como Chile, México, Colombia o Perú, el trío era un fenómeno nunca antes visto.
Y el crecimiento continuó con paso firme, cambios de loock (por ejemplo, la etapa dark) y álbumes impecables como "Doble vida" (1988) y "Canción animal" (1990). Ya habían entrado definitivamente en la historia de nuestro rock.
En una 4 x 4 con Gustavo Cerati
"Desde el punto de vista estigmático, de un grupo que duró 15 años, que está instalado en la memoria de la gente y en mi propia vida, seguiré siendo un Soda Stereo.
Ahora veo muy improbable que Soda vuelva, porque de lo contrario no hubiera tenido sentido la despedida. Yo pensé, si nos despedimos es chau y listo. Lo que menos está en mis planes es eso. Al contrario, creo que va a ser lo mejor para todos"
(Gustavo Cerati)
Gustavo Cerati acaba de regresar a la ciudad de la furia, donde piensa reinstalarse después de un viaje relámpago a Chile. A bordo de su camioneta 4x4 y junto con sus dos hijos, mantuvimos una charla durante el viaje desde los bosques de Palermo hasta la casa de sus padres, en Colegiales.
"Terminar con Soda Stereo es un poco volver a foja cero", comienza Cerati mientras le indica a su hijo Benito que debe bajar el volumen de la radio, ya que dificulta el diálogo.
"Hace poco tiempo toqué con un grupo electrónico llamado Plan V e hicimos las cosas manteniendo un bajo perfil. Los tres son chilenos, uno de ellos vive en Alemania. Nos conocíamos desde antes, porque yo viajo mucho a Chile y Soda era hiperconocido allá.
Lo de Plan V es algo absolutamente intermitente, así que ahora hicimos esto, pero el año que viene capaz que no hacemos nada. El año que viene haré un disco con alguna banda. No sé, voy a ver. Me lo tomo todo muy tranquilo."
Paralelamente a su carrera con Soda Stereo, Cerati editó dos discos: "Colores santos" con Daniel Melero y el solista "Amor amarillo".
Comparando sus experiencias anteriores, Cerati afirma: "Creo que no va a ser ninguna de las dos cosas. Ambos son discos de canciones. Lo que pasa es que cada uno es el balance entre dos energías, dos personas, como el caso de «Colores santos»; y «Amor amarillo» es un disco personal. Los dos discos fueron concebidos en momentos especiales de mi vida que no son éstos.
Ahora hay un momento especial, y qué sé yo, el disco que surja va a tener ligazón con eso, como puede tenerlo con Soda Stereo. Pero no voy a buscar necesariamente un quiebre que sea totalmente diferente, pero tampoco que sea lo más parecido. No te puedo hablar mucho de cómo va a ser.
Por ejemplo lo que hice en «Amor amarillo» con canciones como «Pulsar» me siguen gustando y pienso que es una vertiente que puedo seguir explorando. Pero también me gustaría tocar con otros músicos."
Mañana es mejor
En un momento de alta tensión, en el último concierto Gustavo esbozó en forma de relato, "Mañana es mejor", recordando una letra de Spinetta de su disco Artaud.
"Me gustaría hacer algo con Spinetta. Es un tipo que yo admiré muchos años y que fue muy importante en mi formación musical, aunque siento que no necesariamente vivo homenajeándolo.
Hay frases de él que me han calado hondo de chico. Entonces decir: «Mañana es mejor» significa algo que sentí en ese momento. Pensándolo bien, el presente es mejor. La verdad es que lo que uno piensa en estos casos es: «Esto que hicimos que sirva para que mañana podamos hacer algo mejor».
Creo que todo va a ser mejor porque Soda, a pesar de que no se registraba a lo mejor en su obra creativa, vivía el cansancio y la opresión de cuando las relaciones no están bien y uno no está más entusiasmado.
Ahora me siento más libre de poder hacer lo que quiero, porque en algún punto Soda Stereo estaba limitándome no sólo a mí, sino a todos.
Lograr esa libertad me va a permitir hacer algo más alto. Particularmente me entusiasma la idea de no tener tan claro lo que voy a ser, porque lo nuevo trae buenos aires."
El último concierto
La fecha: 20 de septiembre de 1997, el marco: un estadio de River repleto. Lo que quedó: fueron dos compactos de alta fidelidad. "Mientras lo estaba mezclando en Nueva York, el tipo que hizo el master estaba embelesado con el grupo y decía: "¿Cómo se separa un grupo tan grosso?, no sabíamos de la existencia de esto".
El hombre estaba maravillado, lo cual te da una cosa de decir hicimos bien. Musicalmente el disco está muy bueno. Yo decía que iba a ser una especie de ceremonia donde todo el mundo iba a conjugar una especie de felicidad-tristeza difícil de describir, y que a lo mejor la música pasaba a un segundo plano. Creo que los dos CD están bien logrados a pesar de que fue difícil registrarlo como un concierto más porque era el último.
Las versiones están bastante buenas. Hay momentos del disco, en canciones como «Signos», que hasta parece que son como podría haber sido Soda si hubiera grabado otro disco. El impulso de editar el material fue de la grabadora y no nuestro. No teníamos energía, apenas podíamos llegar a hacer este concierto.
Al mismo tiempo nosotros debíamos una serie de discos y tampoco correspondía oponernos artísticamente. Este disco es un testimonio fiel de lo que sucedió sin intervención técnica porque conceptualmente no cabía.
"Imaginate tocar la guitarra por última vez en un tema que ya había sido grabado, no tenía sentido. Así que también eso tiene su valor, y bueno fundamentalmente era imposible pensar en no registrarlo."
Lo que sangra
Recién en el anteúltimo recital de la gira americana el trío se fundió en un enorme abrazo. Esto no se repitió en el saludo final en Buenos Aires.
Comenta Cerati: "Charly Alberti hace rato que está trabajando en Apple y le interesa más la computadora que la batería. Entonces: ¡dedicate a las computadoras!, Y ahora se dedica a las máquinas y le va a ir bien porque creo que es donde tiene puesto su entusiasmo. No vale la pena engañar a nadie y menos a nosotros mismos." Por otra parte, Cerati se vio después de la separación con Zeta: "Nos cruzamos un par de veces y después no nos vimos más porque creo que es necesario purgar la cosa. No sé, no hay una mala relación, pero la crisis era inevitable.
No dudo de que cuando pase el tiempo también se va a relajar la cuestión entre nosotros y los diálogos van a ser más fluidos. Ahora hay mucha cosa fuerte. Cada uno vive su proceso interno".
El eterno retorno
Alguna vez Cerati dijo que cuando llegara a los 50 años seguiría siendo un Soda Stereo. "Desde el punto de vista estigmático, de un grupo que duró 15 años, que está instalado en la memoria de la gente y en mi propia vida, sí.
Ahora veo muy improbable que Soda vuelva porque de lo contrario, no hubiera tenido sentido la despedida. Yo pen sé, si nos despedimos es chau y listo. Por ahí ocurre algo, pero es adelantarse demasiado. Lo que menos está en mis planes es eso. Al contrario, creo que va a ser lo mejor para todos. Es la posibilidad de que cada uno cimiente su propio camino."
Supercerebro y Argos Así se llamaban los héroes de ciencia ficción que inventó el niño Cerati en formato de cómic. Tiempo más tarde se dedicó a la carrera de publicidad.
"Es que yo dibujaba mucho y ahora pienso que voy a empezar a dibujar. Es una cosa que abandoné de golpe. Creo que se pueden hacer cosas interdisciplinarias, que se pueden mezclar.
No digo que sea bueno dibujando, pero en su momento era muy apasionado en eso. Y de un día para otro no hice más nada, me metí en toda esta historia, que además de ser creativa, es un negocio tremendo donde se arma toda una pelota y yo ya estoy cansado.
Quiero limpiar la cosa, no me interesa ser underground porque es absurdo, pero sí reducir la estructura, hacer una cosa más ágil sin tanto planeamiento. El tiempo dirá."
Post-transpoiting
Charly García actuó en "Lo que vendrá", Fito Páez en "El viaje", Adrián Otero en "Gracia Dio" y Pipo Cipolatti en una película junto con Rodolfo Rani.
Ahora es el turno de Cerati: "Yo tuve muchas propuestas para actuar en varias películas, más de las que hubiese imaginado, porque nunca había hecho nada, y en realidad nunca me gustó ninguna. Y ahora tuve una propuesta de Eduardo Capilla, un chico que trabajó con nosotros como director de arte, y que tiene un guión divertido en el que me gustaría participar.
También me gustaría hacer la música. Se trata de una película pop que tiene que ver con películas argentinas de los sesenta y setenta, de ese estilo, pero la vuelta es post-transpoiting. Pero desde el génesis, del libro, a lo que termina hay un largo trecho que no siempre se cumple, no sé. Respecto del papel voy a tener un rol protagónico. Va a salir el año que viene, si Dios quiere y si alguien pone la plata."
En el último show, Cerati apoyó a la banda Avant Press y se declaró como su productor, quizás una nueva faceta de músico.
"No es una labor que me proponga. En realidad Avant Press me gusta como compone, soy amigo de ellos desde hace tiempo y hacía rato que ellos me propusieron que fuera su productor. Al final se dio después de un tiempo, lamento mucho que la compañía haya metido el disco en un cajón.
El sello es verdaderamente un desastre y la gente muy incumplidora. Avant Press es un grupo pop que hereda un montón de cosas que Soda pregonó y que de las cuales no hay más exponentes.
Me parece que no hay mucha gente que componga buenas canciones hoy en día, y que canten bien. El grupo te puede gustar o no, pero tenían la tensión energética que a mí me gusta. Ahora por el problema de la grabadora están medio separados. Este es un país maldito. Creo que Soda era el último bastión pop que quedaba. El resto parece ser otra cosa."
Antes de bajar del auto, Cerati hizo un último repaso: "Todo lo de Soda fue increíble y fue una cosa que ocupó un espacio grande en mi vida. Me dio mucho y me quitó. Nada es gratis. Todos esos momentos de Soda moviéndose, haciendo giras y discos fueron muy grosos, pero también hay muchas cosas que no vivís.
A lo mejor es el tiempo de recuperar ciertas cosas más simples y cotidianas, más normales. Porque de esas cosas también sale la buena música. Si es que alguna vez voy a tener algo más simple.
Ariel Padovani
Charly Alberti y un adiós definitivo
"Quince años es un tiempo más que suficiente para no soportar a alguien... Cada uno de nosotros conserva un buen recuerdo del otro, porque fue una separación con desacuerdos, pero sin peleas. Ahora, cuanto más lejos estemos de Soda, mejor. Convivir con Gustavo y con Zeta fue hermoso" (Charly Alberti)
Las oficinas de Charly Alberti están instaladas en una antigua casona de la calle Cerviño. Espacioso y luminoso su centro de operaciones se divide en tres amplios cuartos donde hay lugar para un estudio equipado con tecnología de primer nivel y una sala de reuniones.
Son los últimos días de 1997 y el ex baterista de Soda Stereo se prepara para viajar a San Francisco donde pasará las fiestas y los primeros días de 1998 Mientras tanto y sobre la marcha trata de ir resolviendo las asignaturas pendientes y que tienen que ver con la empresa que de imagen y computación que creo cuando comenzaba a insinuarse la separación de la banda.
"Nunca paré -dice-. Justamente uno de los motivos por los cuales me fui de Soda fue porque cada uno estaba viviendo un momento diferente.
Los intereses eran muy distintos. Pasábamos grandes tiempos sin tocar y eso me aburría muchísimo y me daba un espacio físico para poder generar otras cosas. Hasta que un día tomé la decisión y acá estamos. Cuando empecé con esto, que fue paralelo a Soda Stereo, me di cuenta de que era algo que me gustaba mucho.
-¿Cuándo arrancaste con esta nueva empresa?
-Abrimos hace un año como representantes de Apple. Después del 20 de septiembre cambié la forma de la empresa y nos expandimos un poco más. Ahora nos dedicamos a los entretenimientos digitales que tiene un gran horizonte que ni yo sé dónde termina.
-Más allá de esto, ¿planeás darle continuidad a tu carrera como baterista?
-Posiblemente pueda llegar a formar otro grupo. Pero no lo haría sólo con músicos. Un grupo parado en 1998 y teniendo las posibilidades técnicas con las que contamos debería reunir otras cosas. Un espectáculo musical no significa pararse solamente adelante de un escenario. Esto ya está muy visto. Pretendo generar algo que no sea tan masivo.
-¿Creés que habiendo sido integrante de un grupo tan masivo puede condicionar tu futuro musical?
-Cada uno de nosotros seguirá siendo un Soda Stereo, así como Paul McCartney sigue siendo un Beatle. Puede complicarse si la gente espera que algunos de nosotros continúe tocando temas de Soda. Si nos separamos es, precisamente, para no seguir haciendo lo mismo.
-¿Cómo quedaron las relaciones entre ustedes?
- Es muy difícil afrontar el paso del tiempo y permanecer unidos. Lo nuestro fue un gran desafío que supimos pasar. Quince años es un tiempo más que suficiente para no soportar a alguien. Creo que nosotros fuimos inteligentes en la manera en que manejamos nuestras relaciones humanas. Lo que pasó fue que en un momento nos cansamos.
Algo así como "para estar con él tengo que aceptar algunas cosas y abandonar otras". Cada uno de nosotros conserva un buen recuerdo del otro, porque fue una separación con desacuerdos, pero sin peleas. Pero ahora cuanto más lejos estemos de Soda Stereo mejor.
Yo lo digo siempre. Haber convivido durante 15 años con Gustavo y con Zeta fue hermoso. Quién te dice, en una de ésas el día de mañana, cuando pase mucho tiempo, y se nos cambien las ganas, por ahí volvemos a estar juntos.
-¿Te seguís viendo con Gustavo y con Zeta?
-No. Porque antes teníamos un proyecto en común y si nos separamos fue porque no teníamos ganas de vernos por un tiempo. Excepto que pase algo puntual no estamos provocando encuentros.
-¿Volverías encarar una producción discográfica como la que hiciste para Deborah del Corral?
-Voy a tratar de sacar adelante el disco de los Santos Inocentes. A la vuelta de San Francisco vamos a terminar el disco. Lo puedo hacer porque está mi hermano de por medio y porque creo mucho en la banda. Pero no soy un tipo paciente para ese laburo.
Felipe León
Zeta Bosio: "Tuvimos la suerte del campeón"
"Podríamos haber seguido generando cosas a partir de nuestro profesionalismo y un sistema de trabajo que daba resultado, pero la verdad es que no podíamos seguir juntos" (Zeta Bosio)
Si bien Soda Stereo parece haber entrado en la galería de los recuerdos, a Zeta Bosio todavía le retumba en el corazón el sonido del último acorde que se escuchó en las tribunas de River Plate.
La despedida de la banda, que supo ponerle glamour al rock nacional e internacionalizarlo parece marcar el final de una etapa dentro de la música contemporánea argentina. Y para Zeta esto significa la desaparición de la superestructura que lo rodeaba para darle paso a planes personales.
Zeta es consciente de que nada será igual, ni la relación con su familia, con sus hijos, con los fans, con otros músicos y con sí mismo.
Hoy Zeta es un ex Soda Stereo y si bien no participó de las últimas reuniones del grupo, donde se organizó la tarea relacionada con la mezcla de los dos discos de los últimos conciertos, recién ahora puede hablar de la banda con suficiente soltura, meditando cada palabra y analizando lo que fue y lo que viene.
"Por muchas razones a la posproducción de este disco la tomé desde afuera. Me autoexcluí de la cuestión artística y de la producción. Lo grabamos en vivo y se tuvo que hacer un trabajo de premezcla que llevó un mes.
Transité las primeras reuniones, escuché todos los cassettes, pero no me sentía bien. Me dolían mucho algunas situaciones que vivimos que fueron muy intensas... Gustavo ya estaba metido y él tomó la posta.
-¿Y con qué llenás los vacíos ahora?
-Estoy viviendo momentos de mucha excitación y el futuro es muy lindo. Con mi mujer y mis hijos estoy recuperando muchas cosas. Jamás en tantos años estuve tanto tiempo con ellos. Pero al mismo tiempo no tengo la estructura que tenía con Soda y tengo que montar una para justificar situaciones y generar proyectos. Estoy tratando de armar un rompecabezas.
-Si tenés que hacer un resumen de los años vividos con Soda, ¿cuáles fueron los mejores momentos de la banda?
-Existieron muchos momentos muy fuertes. Cuando tocamos en Los Angeles en 1989 por primera vez y llenamos el lugar. Después lo de la 9 de Julio. Pero todo superó nuestras expectativas y nunca dejamos de sorprendernos con eso. Cuando empezamos a tocar en Zero tampoco podíamos creer la cantidad de gente que nos venía a ver. Lugares donde tocaban bandas como Los Twist y Sumo. Incluso me acuerdo de que Luca nos decía que cobráramos más caro porque los tirábamos abajo a ellos. Eramos tan nuevos que nos contrataban porque llevábamos mucha gente y cobrábamos barato. Para mí siempre superamos las expectativas. Tuvimos la suerte del campeón.
-¿Coincidís con que la separación de Soda marcó el final de una época en el rock nacional?
-Nosotros tratamos de no usar la palabra despedida, porque lo último es la muerte. Pero no hubo caso. Porque la imagen del último concierto era la imagen menos desgarradora. Esto no marca ningún final porque todo va a seguir en proceso de cambio.
Fijate que con los Stones me pasa algo particular. Una vez entré en un gimnasio y estaban pasando la versión original de un tema. Hacía mucho que no lo escuchaba y me dije: ¡Qué buen tema, cómo suenan estos tipos! Después el musicalizador lo empalmó con la versión en vivo del mismo tema.
Era la misma canción, con mejor sonido, pero con nada de onda. Había perdido la arrogancia, la desprolijidad y las ganas de devorarse el mundo. Siento que el rock se tiene que nutrir constantemente de gente que piense distinto. No es bueno que perduren los grupos durante ochenta mil años. Paul McCartney hoy en día no me mueve un pelo. Cada vez se parece más a Barry Manilov.
-¿Creés que el paso del tiempo atenta contra los músicos de rock?
-Lo que pasa que a los 20 años no tenés la misma energía y la misma inconsciencia que cuando tenés 40. Empezás a buscar un estilo de vida y a elegir cosas. Tratar de mantenerte como un tipo de 20 cuando tenés 60 no es algo que quiera para mí.
-¿Después de todo lo que viviste con Soda, creés que podés armar otra banda?
-Me veo armando otra banda en el futuro, pero ahora no lo puedo ni pensar. Todavía estamos con los ecos de Soda. Armar un grupo ahora significaría someter a los integrantes a un segundo plano porque todos buscarían ver qué hace Zeta después de Soda.
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