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Stereoteca
Gran colección de revistas en PDF de todos los años.
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Fecha: 30-04-2007
Autor: Fernando Gómez Dossena.
Medio: Otros |
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El verano boreal, una singular camioneta, un programa de tevé y varios festivales fueron la excusa perfecta para que el ex bajista de Soda Stereo, Zeta Bosio, realizara esta travesía en busca de un poco de música y diversión por las grandes ciudades del Viejo Continente.
Una camioneta muy rocker fue el inseparable medio de transporte con el que el músico Zeta Bosio recorrió más de quince mil kilómetros, por los caminos más conocidos, y también los más recónditos de Europa para ser testigo de los festivales de música más importantes de esas latitudes y, claro, conocer los vericuetos de cada lugar.
“Nuestra combi fue la gran protagonista de la travesía y por eso la bautizamos Keep Rockin’”, cuenta risueño este músico devenido conductor, y agrega que en Barcelona unos graffiteros la dibujaron con colores para que fuera un emblema cuando transitara las vastas rutas europeas. Entre mates, dos episodios de robo, juegos con una laptop, multas y el armado de sets musicales, los tripulantes se perdieron varias veces por las angostas calles de las ciudades en las que grababan para Rock Road, el programa que se emite todos los sábados a las 22 horas por la pantalla de MuchMusic. Hartos de las confusiones geográficas propiciadas por el desconocimiento del idioma, comenzaron a aplicar una técnica muy ingeniosa: “Cuando bajábamos de la autopista, parábamos a un taxi y le indicábamos que nos llevara hasta el hotel, porque si no, perdíamos mil horas dando vueltas y sin entender una palabra”, explica.
Así fue como llegaron a la Ciudad Luz, que los recibió con el comienzo del verano. “París es mi lugar preferido de Europa, me encanta recorrerlo y esta vez caminar por las históricas avenidas fue una aventura especial, porque la gente salió a las calles a celebrar con música el regreso del calor”, apunta. Imperdible es deambular por las pasarelas que bordean el río Sena, uno de los lugares más atractivos de la zona, contemplando las pinturas que emulan a los impresionistas del siglo XIX y oyendo de fondo los acordes de los músicos callejeros que crean una atmósfera de ensueño.
Luego de pasear por esta hermosa ribera, llegó el momento de seguir camino y dirigirse a Berlín: la capital alemana, que tal como describió alguna vez el escritor Bertolt Brecht no para de mutar y renovarse. La inmensidad de dos ciudades en una (unidas desde 1989), los edificios ultramodernos de Potsdamer Platz, -allí se encuentran las compañías más importantes y los cines del festival fílmico internacional Berlinale- la Puerta de Brandenburgo y el comienzo de la paqueta avenida Unter den Linden deslumbraron al bajista. “Berlín es una ciudad que tiene una historia muy rica y sorprende todo el tiempo a nivel cultural. La vanguardia de las artes visuales, por ejemplo, se aprecia en cada una de sus esquinas”, describe sorprendido.
Pero este programa road movie arribó al siguiente destino: Copenhague. Capital de Dinamarca, ubicada sobre Zelandia (un conjunto de pequeñas islas), es un laberinto de callejuelas angostas y repletas de flores, donde reinan el silencio y la limpieza. “Es fascinante; parece un pueblo, pero súper moderno. Fue muy loco ver la cantidad de bicis que andan por las avenidas”, retrata el ex Soda Stereo. Pero la ciudad tiene otra particularidad, como en Venecia, se encuentra surcada por preciosos canales desde los cuales se pueden obtener las mejores vistas del lugar. En verano, a su vera la gente toma sol y se refresca. “En invierno, se congelan totalmente y funcionan como pistas de patinaje”.
Previo paso por Escandinavia, Keep Rocking’ se tomó un merecido descanso y navegó en un gran ferry hasta el Reino Unido. La magnífica Londres y Liverpool fueron los destinos elegidos por este amante de los pentagramas que en la famosa plaza Piccadilly Circus resultó testigo privilegiado de la vida capitalina. Edificios antiguos, las típicas cabinas coloradas de teléfono, los clásicos carteles del underground y personajes muy particulares convierten a esta zona en el barrio londinense más cool. “La capital inglesa es una ciudad con mucha movida y con variados clubes nocturnos en donde hicimos una interesante y prolongada cata de whisky”, señala divertido Zeta.
Sí, todos los caminos conducen a Roma. La combi musical comandada por Bosio lo certifica y Zeta lo recomienda. “Llegamos a la capital tana y ya me sentía como en casa, la gente es muy hospitalaria y nos sugirieron que fuéramos a visitar Taormina, uno de los balnearios más exclusivos de Italia. Está en Sicilia y las grandes estrellas del mundo del espectáculo gozan de sus vacaciones allí. Un lujo”, recuerda. Esta pequeña ciudad fue un emplazamiento griego hasta que los romanos la invadieron y construyeron arriba de los acantilados este bellísimo balneario. “Taormina es fabulosa, la combinación del color azul del mar, el volcán Etna y las construcciones que se asemejan a la de un pueblo de pescadores la convierten en un lugar único”, apunta el bajista.
Y, parafraseando a Vox Dei, como: “Todo concluye, al fin”, el recorrido llegó a su final. Luego de su paso por Sicilia, Zeta regresó a París, se despidió de la entrañable camioneta y se embarcó de regreso a Buenos Aires: “la ciudad que más me gustó del viaje”, remata.
Fuente: http://www.revista-luz.com.ar/ed_0107/nota7.html
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