SODA STEREO - ROLLING STONE DE OCTUBREEn exclusiva, la intimidad de un ensayo, la sesión de fotos y una entrevista en profundidad con el trío.Fuente: www.rollingstone.com.ar-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Los tres somos cómplices:Da lo mismo, casi, que estemos en los imponentes y espaciosos estudios Abbey Road o en un garage repleto de herramientas donde una banda toca en su primer ensayo haciendo versiones viejas de canciones de su artista favorito... o que estemos en la pieza del fondo de un dúplex a diez cuadras de Cabildo y la General Paz…
Estábamos, en realidad, en el primer piso cuando desde abajo, desde nuestros pies, un sonido se filtraba apenas. ¿Puede una línea de bajo vibrar de tal modo que atraviese 20 años y una capa de hormigón? "Eso que suena es Soda Stereo", nos dice una voz. Como si hiciera falta. Detrás del vidrio de la cabina, con la visión obstaculizada por cajas e instrumentos, con las puertas herméticas cerradas, parece que alguien, tres personas y una decena más que participan como extras del ritual, hubiera decidido ponerle play a un disco del pasado… Con ligeros cambios. Lo que en la versión original, de 1985, era una guitarra funk-punk ahora es un torbellino de efectos rockeros. "¿Y ésta cómo lo hacíamos antes?", pregunta uno de los tres. "En la gira la terminábamos en seco… pero en el disco se iba en fade. Probemos de nuevo", responde el segundo. "¡Eso fue en la prehistoria!", insiste el tercero. "¡Y bueno! ¿lo grabaste con este bajo? ¡No, usabas el otro!"… Y el bajo se cambia por uno de aspecto ochentero. "Es loco, vuelven los instrumentos y vuelve el sonido, aquel espíritu", explican. Y es verdad: todo suena deliberado, como en aquel entonces. La pregunta recurrente acá adentro, formulada no importa por cuál de los tres, no es ya por qué ni para qué vuelve Soda: los cientos de miles de boletos vendidos para la gira Me verás volver que los llevará de Bajo Belgrano –el lugar fundacional– a Hollywood –el símbolo de la consagración– ya dieron respuesta suficiente. La pregunta tampoco es qué papel desempeña cada uno de los tres: esa respuesta dejó cicatrices, quizás visibles, pero ya cerradas. Cada uno sabe bien lo que debe hacer en los márgenes de un delicado ecosistema anímico. Acá, cuando uno supone que son las ocho de la noche, la pregunta importante es: "¿Y esto cómo lo tocábamos?", y la respuesta se resume en tres tipos que literalmente sin mirarse y casi sin hablarse vuelven a tocar con una sincronía de escalofríos. Sí: la voz líder de Cerati es la que ordena y llama a la reflexión; el bajo de Zeta y la batería de Charly suenan como lo que siempre fueron: una base rítmica sólida hasta apabullar. Pero la memoria es decididamente colectiva. Y física.
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